Sin categoríaEl patrimonio familiar: Un activo que no puede quedar improductivo Marcelo Codas Frontanilla

Es una constante que observamos en nuestra práctica profesional: el empresario dedica el 100% de su tiempo, energía y talento a la gestión de su empresa. Enfocado en hacer crecer el negocio, deja en un segundo plano —casi olvidada— la administración de su patrimonio personal y familiar.

La consecuencia es directa y costosa: gran parte de los activos que componen ese patrimonio permanecen ociosos, improductivos o mal estructurados. Hablamos de inmuebles sin renta, terrenos sin destino, disponibilidades en cuenta corriente que pierden valor frente a la inflación, sociedades inactivas, vehículos a nombre personal y, en general, una falta de planificación que impide que ese patrimonio cumpla su función principal: generar seguridad, producir renta y crecer en el tiempo.

Contrariamente a lo que se cree, la tarea de ordenar y rentabilizar el patrimonio no es compleja. No requiere que el empresario desvíe su foco del negocio. Requiere dos cosas:1. Dedicarle tiempo de calidad de manera deliberada.2. Contar con el asesoramiento de profesionales especializados.

En general, las familias empresarias, cuando deciden hacer algo con sus excedentes, recurren a los instrumentos más conocidos y conservadores, como los Certificados de Depósito de Ahorro (CDA). Si bien son válidos como parte de una estrategia de liquidez, son claramente insuficientes para una gestión patrimonial eficiente.

Hoy existe mucho más por hacer. Algunas líneas de trabajo que sugerimos evaluar:

  1. a) Diagnóstico patrimonial: ¿Qué compone realmente el patrimonio? ¿A nombre de quién está? ¿Qué rinde y qué cuesta mantener?
  2. b) Ordenamiento jurídico: Separar el patrimonio empresarial del familiar. Analizar la conveniencia de una Sociedad Patrimonial, un Fideicomiso o la planificación sucesoria para proteger los activos de contingencias.
  3. c) Eficiencia fiscal: Un patrimonio desordenado paga más impuestos de lo necesario. Una estructura bien diseñada permite optimizar la carga tributaria de manera legal y transparente.
  4. d) Diversificación de inversiones: Además de los CDA, evaluar portafolios de inversión local e internacional, inmuebles con renta, participación en fondos, y otros instrumentos adecuados al perfil de riesgo de la familia.
  5. e) Protocolo familiar: Establecer reglas claras sobre cómo se administra, se utiliza y se transmite ese patrimonio a la siguiente generación.

En síntesis, la empresa genera la riqueza, pero es el patrimonio familiar el que debe asegurarla. Dejarlo improductivo es renunciar a una parte importante del esfuerzo ya realizado.

Desde nuestro Estudio, con un equipo multidisciplinario de profesionales, acompañamos a familias empresarias precisamente en ese proceso: ordenar, proteger e incrementar su patrimonio con una mirada integral, jurídica, financiera y sucesoria. El momento para empezar no es cuando sobra tiempo. Es ahora.

Estudio Codas

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