Sin categoríaMe gusta el campo como diversión o quiero ser estanciero? Marcelo Codas Frontanilla

Hace unos días conversaba con un profesional de la administración de campos, y el mismo me decía que distinguía claramente dos tipos de intereses en los hijos de los dueños, a saber: aquellos a los que les gusta la estancia para ir de paseo, y aquellos a los cuales les gusta el campo para ser estancieros.

Cómo se ve, ambas son situaciones totalmente atendibles, pero radicalmente diferentes, y a partir de allí se deben realizar las tareas que correspondan.

Al hijo al que le gusta ir a la estancia de paseo, usará de todas las comodidades que le pueda dar la estancia, andará a caballo, visitará los potreros, disfrutará de la comida que hace la machu.

Es el que va el fin de semana. Descansa. Disfruta. La estancia para él es un lugar de esparcimiento. Y está perfecto. No tiene nada de malo. Es su forma de querer el campo.

Ahora bien, aquel a lo que le gusta el campo para ser estanciero, es otra cosa. A este se le deberá armar un plan de formación primero y de carrera después.

En base a la experiencia, podemos decir que todo lo relativo al campo se aprende primero mirando y luego haciendo. No hay otra forma.

Entonces es fundamental que los chicos primero miren cómo se hace, y luego empiecen a hacer bajo la vigilancia de quienes más sepan, para luego hacer ya solos.

Que miren cómo se recorre, cómo se decide una compra, cómo se vende, cómo se habla con el personal, cómo se aguanta una seca.

Que después hagan, pero con alguien al lado. Con el capataz, con el administrador, con el padre. Y que después, recién después, hagan solos.

Y una vez de que vayan formándose en estas tareas se va armando un plan de carrera que permita determinar cuáles son los diferentes cargos por los cuales pasará el mismo hasta llegar a ser el dueño de la estancia o el presidente de la sociedad ganadera.

Capataz no se hace de un día para otro. Estanciero tampoco. Formar a los hijos como dueños es absolutamente fundamental.

Y formar como dueños no es solo enseñarles a andar a caballo o a distinguir un novillo. Es enseñarles a decidir, a mandar, a escuchar, a ser responsables de gente, de hacienda, de plata.

Por eso, padres: pregúntenle a sus hijos con sinceridad qué es lo que quieren.

¿Te gusta el campo como diversión o querés ser estanciero?

Si te gusta como diversión, te damos el lugar como usuario, con reglas claras.

Si querés ser estanciero, entonces arremangate, porque hay un camino largo para recorrer. Un camino que empieza mirando, sigue haciendo con ayuda, y termina haciendo solo.

Y ese camino no se improvisa. Se planifica.

Como en toda empresa familiar.

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