Sin categoríaLa continuidad de la empresa familiar en el tiempo: dificultades y soluciones

Mucho se habla del elevado índice de desaparición de las empresas familiares, independientemente de su desempeño y de su éxito. En efecto, un bajo porcentaje  de ellas continúa en la segunda generación y es casi inexistente  el número de las que logran pervivir con la tercera generación.

Ahora bien, parecería que, en general, tanto empresarios, familiares o consultores, acotamos nuestra acción a afirmar esta evidente realidad, sin preocuparnos como es debido de ver de qué manera una empresa familiar puede trascender en el tiempo.

A poco de reflexionar a profundidad, caemos en la cuenta de que los motivos que impiden la continuidad a la que se refiere este artículo, son tres:

El primero de ellos, una cuestión de orden económico que se centra en el hecho de que la empresa no tiene la capacidad suficiente para remunerar a todos los miembros de la familia que trabajan en ella. Efectivamente, en los inicios, la remuneración abonada al fundador o a los fundadores sirve para toda la familia, pero en la medida en que los hijos crecen y pasan a trabajar en la empresa, deben percibir emolumentos  que cada vez se acercan más a los iniciales de sus padres. Como consecuencia de lo anterior, en una familia en la cual existen tres hijos que trabajan en la empresa, se tornará necesario abonar cuatro altos salarios.

¿Qué hacer entonces?

Corresponde educar a los hijos en el emprendedurismo, de suerte a que puedan llevar adelante actividades dentro o fuera de la empresa, lo cual les daría la posibilidad de salirse de la aparente inexorable lógica de que el único lugar donde pueden trabajar es la empresa familiar.

Resultaría oportuno, asimismo, abordar y profundizar con los hijos la idea de que no todos van a poder trabajar en la empresa. Con el tiempo llegarán a accionistas o, eventualmente, a directores, pero no será viable que todos trabajen en la gestión empresarial.

El segundo motivo guarda relación con desavenencias entre los miembros de la familia, situación que genera para la empresa consecuencias por demás negativas que determinan su cierre, a más de graves conflictos en el núcleo familiar.

¿Qué hacer ante la comprobación de este hecho?

Conversar con los hijos, desde pequeños, sobre los temas familiares y especialmente sobre aquellos que guardan relación con la familia respecto a la empresa, inculcándoles la sana costumbre de dirimir diferencias, cuando surjan, hablándolas con sinceridad y sin segundas intenciones, como forma efectiva de arribar a un acuerdo.

El tercero de los motivos es el vinculado a la circunstancia de que, en muchas ocasiones, el negocio se acaba. Pensemos en grandes empresas del exterior o de nuestro país que después de un tiempo han dejado de funcionar porque el negocio inicial se acabó.

¿Qué hacer, pues?

Trabajar constantemente en procesos de innovación constante que permitan la generación de nuevos negocios. Esa es la única vía.

Tenemos identificadas las dificultades. Ahora corresponde hacerles frente, cuanto antes mejor, tanto para la empresa como para la familia.

Marcelo Codas Frontanilla

marcelo@estudiocodas.com

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